Fotografía de Clínicas Dentales Alborés
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Periodoncia

Fotografía de Clínicas Dentales Alborés

La enfermedad periodontal en una enfermedad que va afectando progresivamente a los tejidos de soporte del diente, avanzando desde los más superficiales (encía) hasta los más profundos (hueso).

Es una afección particularmente grave, ya que en los grados más avanzados, cuando la destrucción ósea es grande, conduce irremediablemente a la movilidad y pérdida dentaria.

Aun tratándose de una enfermedad que presenta una sintomatología muy precoz, como es el sangrado de encías, lamentablemente nunca es valorada por el paciente en su justa medida, ya que es una enfermedad indolora.

Los pacientes con enfermedad periodontal suelen ser menos propensos a las caries, por lo que opinan que tienen una dentadura muy sana y que no ocurre nada anormal en su boca. Por este motivo, al no acudir al dentista para tratamiento, la posibilidad de detectar precozmente la enfermedad periodontal es muy remota.

Es muy importante saber que la evolución de la enfermedad periodontal puede detenerse.

En el origen de la enfermedad periodontal intervienen múltiples factores (hormonales, medicamentos, enfermedades generales...). Aunque la enfermedad periodontal más frecuente es la producida por el acúmulo de placa bacteriana y de cálculos (sarro) en los dientes.

La placa bacteriana está constituida por el conjunto de determinados microorganismos o bacterias y por la placa dentaria, sustancia pegajosa formada por residuos de alimentos y por determinadas sustancias químicas de la saliva.

El sarro desempeña un papel muy importante ya que, además de contribuir al soporte de los microorganismos, irrita la encía, aumentando la inflamación.

Evolución de la enfermedad periodontal

En los primeros estadios de la enfermedad periodontal, la encía aparece inflamada (gingivitis), enrojecida y sangrante.

Este estado es todavía reversible, porque no hay destrucción de tejidos.

La gingivitis establecida puede permanecer durante muchos años, sin continuar su evolución.

Si no se soluciona el problema, o si disminuyen las defensas del sujeto, la gingivitis puede evolucionar hacia una periodontitis.

En este caso se forma la llamada bolsa periodontal. Las toxinas de las bacterias penetran fácilmente a través de la superficie de la bolsa, produciendo rápidamente la destrucción del hueso alveolar. En este momento comienza la movilidad y migración dentaria que acaba con la pérdida del diente.

Prevención de la enfermedad periodontal

Habrá que evitar el cúmulo de placa bacteriana y sarro o si ya están presentes, eliminarlos.

Control mecánico de la placa bacteriana

  • Por parte del paciente: se removerá la placa bacteriana adherida al diente por medio del cepillado dental, después de cada comida y antes de acostarse. Para los espacios entre los dientes, se utilizará seda dental.
  • Por parte del profesional: en los casos en que exista placa bacteriana calcificada o sarro, el simple cepillado no producirá ningún efecto beneficioso hasta que se hayan eliminado por completo las placas de sarro. Esto lo realizará el dentista practicando una limpieza de boca.

Control químico de la placa bacteriana

En las fases más agudas de una gingivitis el dentista puede prescribir antibióticos para eliminar los microorganismos causales, o enjuagues con determinadas soluciones antisépticas que ayudarán a disolver la placa bacteriana.

Tratamiento de la enfermedad periodontal

El tratamiento de la enfermedad periodontal ya establecida es muy complejo y requiere sobre todo que el paciente esté motivado para que comprenda que de él depende fundamentalmente el que la enfermedad detenga su evolución y que sin su colaboración no se logrará ningún resultado estable.

Se realiza una limpieza de sarro situado por encima del nivel de la encía y varias sesiones de raspaje para eliminar el sarro que se introduce por dentro de la bolsa periodontal, entre ésta y la raíz del diente. Después de evaluar los resultados de esta primera fase de tratamiento, se valora la necesidad de realizar un nuevo raspaje a los 6 meses. Si con ello no mejora la situación del paciente, se pasa a una segunda fase.

La segunda fase de tratamiento es una fase quirúrgica, que consiste en abrir la encía para conseguir un mejor acceso a las raíces dentarias y eliminar así más fácilmente la placa bacteriana, el sarro y el tejido periodontal enfermo (bolsas). Si ello no da resultado, habría que plantearse realizar las extracciones dentarias que sean necesarias.